LUZ TABÓRICA

Luz Tabórica
"No hay más que una sola y misma luz divina: la del Tabor, la contemplada por las almas purificadas desde ahora, la de la parusía y los bienes futuros."

San Gregorio Palamas


viernes, 4 de julio de 2014

Los grados de la oración

"Para los principiantes, la oración es como un fuego de alegría que sube desde el corazón; para los perfectos, como una luz perfumada y operante. O incluso, la oración es el anuncio de los apóstoles, operación de la fe o, más bien, fe no mediada, sustancia de las cosas que se esperan, amor permanente, movimiento angélico, potencia de los incorpóreos, obra y alegría de ellos, Evangelio de Dios, plena certeza del corazón, esperanza de la salvación, signo de purificación, símbolo de santidad, conocimiento de Dios, manifestación del bautismo, lavaje de purificación, signo del Espíritu Santo, regocijo de Jesús, alegría del alma, misericordia de Dios, signo de reconciliación, sello de Cristo, rayos del sol inteligible, estrella matutina de los corazones, garantía de cristianismo, manifestación de la reconciliación de Dios, gracia de Dios, sabiduría de Dios o, más bien, principio de la sabiduría misma, manifestación de Dios, obra de los monjes, modo de vivir de los hesicastas, causa de la hesiquía, contraseña de la vida angélica.

¿Y qué más diremos aún? La oración es Dios que obra todo y en todos, porque es una única operación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que todo obra en Cristo Jesús."

Gregorio el Sinaíta, "Utilísimos capítulos en acróstico"

Compartimos en esta oportunidad el registro de una de las enseñanzas del stárets rumano Cleopa Ilie, un testigo contemporáneo de la tradición hesicasta, sobre los diferentes grados de la oración interior y los estados espirituales concomitantes a la misma.




sábado, 19 de abril de 2014

Descenso y ascenso

Compartimos a continuación un pasaje más extenso de la antigua homilía por el Sábado Santo que aparecía citada en la entrada anterior. Este texto nos ha parecido notable no sólo por su belleza poética, sino también, y sobre todo, por su incontestable riqueza simbólica y su profundo contenido espiritual. 

Vemos aquí la actualización de un simbolismo universal presente en numerosas tradiciones espirituales: la muerte y el descenso a las regiones infernales, seguida por la resurrección y el ascenso a través de los Cielos para llegar hasta el lugar supraceleste del Espíritu. De estas dos fases, inversas y complementarias, podemos considerar que la primera es un presupuesto y preparación para la segunda, pero sólo desde el punto de vista correspondiente a un estado condicionado, no para la Persona divina. Cristo, en su misericordia infinita, desciende voluntariamente desde lo alto, como un hombre, para abrir las puertas del Infierno y retornar al seno del Padre con la naturaleza humana redimida. El descenso del Logos es concomitante con el ascenso del hombre, con su retorno del exilio en los estados inferiores del ser.

Sin embargo, si seguimos atentamente el relato, comprendemos que Adán ya no retornará a su condición originaria, es decir, a su estado primordial en el Paraíso, tras haber sido redimido del desgarramiento provocado en la caída, sino que será transformado y alcanzará una dignidad que no poseía de manera efectiva, aunque sí potencialmente, en el momento de su creación. Esto nos revela que el trágico descenso por la expulsión del Edén era una condición para su realización total, pues aquí logra la suprema identidad con el Logos y es conducido por el mismo hacia la plenitud de la gloria en el trono celeste, por encima de las jerarquías angélicas. Misteriosamente, comer del Árbol de la Vida implicaba haber probado los frutos del Árbol del Conocimiento, es decir, pasar a través de la "imagen", del icono, según la terminología utilizada en la homilía, para alcanzar el Arquetipo divino.

"¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. «La tierra temió sobrecogida» porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios en la carne ha muerto y el Abismo ha despertado.
Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere absolutamente visitar «a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte». El, que es al mismo tiempo Hijo de Dios, hijo de Eva, va a librar de su prisión y de sus dolores a Adán y a Eva.
El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: Mi Señor esté con todos. Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: Y con tu espíritu. Y tomándolo por la mano le añade: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz».
Yo soy tu Dios que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo: tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: Salid; y a los que se encuentran en las tinieblas: iluminaos; y a los que dormís: levantaos.
A ti te mando: «despierta tú que duermes», pues no te creé para que permanezcas cautivo en el Abismo; «levántate de entre los muertos», pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.
Por ti yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al Abismo; por ti me he hecho hombre, «semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos»; por ti que fuiste expulsado del huerto he sido entregado a los judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado. Contempla los salivazos de mi cara que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas que he soportado para reformar de acuerdo con mi imagen tu imagen deformada.
Contempla los azotes en mis espaldas que he aceptado para aliviarte del peso de los pecados que habían sido cargados sobre tu espalda. Contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero; por ti los he aceptado, que maliciosamente extendiste una mano al árbol.
Dormí en la cruz y la lanza atravesó mi costado por ti, que en el paraíso dormiste y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del costado. Mi sueño te saca del sueño del Abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.
Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.
El trono de los querubines está preparado, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos, se han embellecido los eternos tabernáculos y las moradas, los tesoros abiertos y el reino de los cielos que existe antes de los siglos está preparado."*

De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 439. 451. 462-463)

* El texto fue tomado del website del Vaticano. 



viernes, 18 de abril de 2014

Descensus ad Inferos

"Entre sus carismas, el Oriente joaneo, tan sensible a la resurrección, lo es también al tema del infierno, conclusión clara que se extrae de la tradición litúrgica e iconográfica. Este tema ya ha sido tratado por san Pablo de forma sintética y sobrecogedora en Efesios 4, 9-10: «¿Qué significa eso de 'ha subido' sino que primero bajó a esas partes bajas de la tierra? Y el mismo que bajó es el que ha subido sobre todos los cielos para llenarlo todo». Vemos la sorprendente amplitud del initerario: kata, ana, abajo, arriba, los dos extremos del camino del Cordero alado; el descenso al punto más bajo, el infierno, y la ascensión al punto más alto, el cielo. El Oriente se detiene maravillado contemplando «la altura y la profundidad» del misterio de la salvación, viendo en él las dimensiones de la caridad de Cristo y su mensaje triunfal: «Subiendo a las alturas, llevó cautiva la cautividad» (Ef 4, 8).

Dejemos la palabra a Epifanio en su magnífica homilía para el Sábado Santo: «¿Qué es esto? Un gran silencio reina hoy sobre la tierra, un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra ha temblado y ya se ha calmado, porque Dios se ha dormido en la carne y ha ido a despertar a los que  dormían desde hace siglos. Dios ha muerto en la carne y los infiernos se han estremecido. Dios se ha dormido por poco tiempo y ha despertado del sueño a aquellos que habitaban los infiernos...»

Él va a buscar a Adán, nuestro primer padre, la oveja perdida. Quiere ir a visitar a todos los que moran en las tinieblas y en las sombras de la muerte... Descendamos, pues con Él para ver la alianza entre Dios y los hombres...; allí se encuentra Adán, Noé, Abraham, Moisés, Daniel, Jeremías y Jonás... Y entre los profetas, hay uno que exclama: «Desde el vientre del infierno, ¡oye mis súplicas, escucha mis gritos!» , y otro: «Desde las profundidades te grito, Señor, Señor, oye mi voz», y otro más «¡Haz brillar tu rostro, y estaremos salvados»...

Adán, cautivo más profundamente que todos los otros..., habló así: «¡Oigo los pasos de alguien que viene hacia nosotros!» Y mientras hablaba, el Señor entró, sosteniendo las armas victoriosas de  la cruz. Lleno de estupor, Adán gritó a los otros: «¡Mi Señor esté con todos vosotros!» Y Cristo respondió a Adán: «Y con tu espíritu...» «Levántate de entre los muertos. Yo soy tu Dios, y por ti, me he hecho tu hijo... Levántate, y vayámosnos de aquí, pues tú estás en mí y yo estoy en ti, nosotros dos formamos una persona única e indivisble... Levantaos, salgamos de aquí y vayamos del dolor a la alegría... Mi Padre celeste espera la oveja perdida..., la sala de las bodas está preparada, las tiendas eternas se han levantado..., ese Reino de los cielos que existía antes de todos los siglos os espera...» 

En el silencio del Viernes no se celebra la eucaristía, pues Cristo está en los infiernos. Para la tierra, es el día del dolor, el oficio del entierro y los llantos de la Theotókos, pero en los infiernos el Viernes Santo ya es Pascua, su poder disipa las tinieblas en el corazón del Reino de la muerte."

Paul Evdokimov, "El arte del icono. Teología de la Belleza."






sábado, 5 de abril de 2014

El Centro

"Como en el centro se observa absolutamente indivisa la posición de las líneas rectas que emanan de Él, así el que ha sido hecho digno de ser en Dios entenderá preexistentes en Él todas las razones de las criaturas, con un conocimiento simple e indiviso."

San Máximo el Confesor



martes, 21 de enero de 2014

El Increado se inclina ante las criaturas

Oración de San Sofronio, Patriarca de Jerusalén, pronunciada en la Gran Bendición de las Aguas durante la Víspera de la Fiesta de la Epifanía:


"Oh Trinidad que estás sobre todos los seres por tu excelencia y tu divinidad suprema, Omnipotente que todo lo ves, Invisible que nadie puede retener, Creador de seres espirituales y dotados de razón, Pura esencia de bien, Luz inaccesible que, al venir al mundo, iluminas a todo hombre; ilumina también a este servidor indigno. Ilumina los ojos de mi inteligencia, para que pueda celebrar tus beneficencias y tu poder infinitos. Admite mi oración por el pueblo aquí presente; que mis faltas no impidan la venida de tu Santo Espiritu; concédeme, más bien, el poder, sin ser condenado, exclamarte y decirte también ahora, Bondad suprema: Te glorificamos, Señor que amas al hombre, todopoderoso, Rey desde antes de los siglos. Te glorificamos, Autor de toda creatura. Te glorificamos, Hijo unigénito de Dios que sin padre una Madre te concibió y que sin madre del Padre fuiste engendrado. En las pasadas fiestas, te hemos visto como niño; en la presente contemplamos tu perfección, como el Perfecto, nacido del Perfecto, al manifestarse nuestro Dios. Porque este día es para nosotros de fiesta: los coros de los santos se congregan con nosotros, los ángeles se unen a la festividad humana. Hoy la gracia del Espíritu Santo, en forma de paloma desciende sobre las aguas. Hoy el sol sin ocaso ha salido, y el mundo es iluminado por la luz del Señor. Hoy la luna clarea también al mundo con su resplandor. Hoy los astros luminosos embellecen el universo al relumbrar con sus luces. Hoy las nubes destilan desde el cielo un rocío de justicia por la humanidad. Hoy el Increado ve cómo su propia creatura le impone las manos. Hoy el profeta y Precursor viene hasta el Soberano, mas se acerca temblando, al ver a Dios abajado hasta nosotros. Hoy las corrientes del Jordán adquieren la virtud de sanar por la presencia del Señor. Hoy una mística corriente da de beber a toda la creación. Hoy las faltas de los humanos son lavadas por las aguas del Jordán. Hoy el paraíso se abre a los hombres, y el sol de justicia expande sobre nosotros su claridad. Hoy el agua amarga, como en tiempos de Moisés, es cambiada para el pueblo por la presencia del Señor. Hoy ponemos fin a la antigua lamentación y somos salvados, como nuevo Israel. Hoy somos librados de las tineblas para resplandecer con claridad por el conocimiento de Dios. Hoy la tristeza del mundo es disipada por la epifanía de nuestro Dios. Hoy la creación entera es iluminada como lámpara encendida desde el cielo. Hoy el error fue abolido, y la llegada del Maestro nos señala el camino de la salvación. Hoy es fiesta tanto en lo Alto como aquí abajo, los seres de este bajo mundo se encuentran con los de las alturas. Hoy los verdaderos creyentes elevan sus voces gozosas por la santa festividad. Hoy el Maestro se apresura hacia el bautismo para elevar a la humanidad. Hoy el Inmutable se inclina ante un siervo para librarnos de la servidumbre. Hoy hemos adquirido el Reino de los Cielos, el Reino del Señor que no tendrá fin. Hoy la tierra y el mar participan del gozo del mundo, un mundo lleno de alegría. Las aguas vivas te vieron, oh Dios, las aguas te vieron y te temieron. El Jordán retrocede, al ver descender el fuego de la divinidad en un cuerpo, y venirse hasta él. El Jordán retrocede, al ver al Espíritu Santo descender en forma de paloma y volar en torno a ti. El Jordán retrocede, y las montañas brincan al ver a Dios en la carne. Los nubarrones hicieron oír su voz, se maravillaron porque has venido. Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero. En este día de fiesta vemos en el Jordán al Señor destrozar las cadenas del infierno, el aguijón del error, la muerte que la desobediencia nos valió, y dar al mundo el Bautismo de la salvación. Es por eso que, yo también, aunque pecador e indigno siervo, después de haber recordado tus maravillas y tus hazañas, conmovido de temor y lleno de compunción, exclamo:

Grande eres, Señor, tus obras son admirables, y ninguna palabra basta para cantar tus maravillas. [Tres veces]

Eres tú el que llevaste todas las cosas del no ser a la existencia; por tu Poder sostienes al universo, por tu Providencia diriges al mundo. De cuatro elementos hiciste la creación, de cuatro estaciones coronas el año. Tiemblan ante ti, las Celestes Potencias Espirituales; a ti te canta el sol, a ti la luna glorifica; contigo se entretienen los astros, a ti la luz obedece; ante ti se mecen los océanos y las fuentes son tus siervas. Despliegas el cielo como una tienda, afirmas la tierra sobre las aguas; al mar rodeas de arena, y al aire lo esparces para que se lo respire. Las potencias angélicas te sirven en el cielo, los coros de los arcángeles se postran ante ti; los querubines de muchos ojos y los serafines de seis alas que te rodean y vuelan en torno a tu majestad, se cubren el rostro de temor ante tu gloria inaccesible. Tú, Dios que ningún espacio te limita, tú, el Dios inefable y sin comienzo, viniste a la tierra tomando forma de esclavo y semblanza de hombre; porque no pudiste soportar, Señor, en la ternura de tu corazón, el ver al género humano bajo la tiranía del demonio, sino que viniste y nos salvaste. Confesamos tu gracia, proclamamos tu amor, sin ocultar tus beneficios. Liberaste nuestra natura desde que germinaste, por la natividad, el seno viriginal santifiste; toda la creación te canta desde que apareciste. Porque tú eres nuestro Dios, te mostraste en la Tierra y hablaste con los hombres. Eres también tú, que santificas las aguas del Jordán, enviando del Cielo al Espíritu Santo; y aplastando la cabeza de los dragones que en las aguas se ocultaban.

Tú, pues, que amas a los hombres y eres Rey nuestro, ven ahora también por la efusión de tu Santo Espíritu y santifica esta agua. [Tres veces]"

Y dale la misma bendición y virtud redentora que la del Jordán. Hazla una fuente de inmortalidad, un tesoro de santificación, para el perdón de los pecados, la curación de las enfermedades y la derrota del diablo. ¡Que ella sea inaccesible a las potencias enemigas y rebose de angélico poder!, para que todos los que la utilicen y beban encuentren en ella la purificación de su alma y cuerpo, remedio a sus pasiones, santificación de su casa y toda clase de provecho. Porque tú eres nuestro Dios, el que por el agua y el Espíritu renueva nuestra naturaleza envejecida por el pecado. Tú eres nuestro Dios, que por el mar hiciste pasar de la esclavitud del Faraón a la libertad, bajo la guía de Moisés, a la Nación de los Hebreos; Tú eres nuestro Dios, que hendiste la roca en el desierto, al punto que las aguas corrieron en torrentes para dar de beber a tu pueblo sediento. Este es nuestro Dios, que por el agua y el fuego hizo que Elías hiciera retornar a Israel del error de Baal.

Tú mismo, Señor, también a la presente, santifica este agua por el Espíritu Santo. [Tres veces]"

Y concédele a todos los que la utilicen, ya por aspersión o por beberla, la santifiación, bendición, purifación y salud.

Salva, Señor, a tus servidores, los cristianos fieles y ortodoxos. [Tres veces]"











lunes, 30 de diciembre de 2013

Sophia Perennis

"En efecto, se puede demostrar que todos juntos, griegos y bárbaros, en cuanto que aspiran a la verdad, han participado del Logos verdadero, unos en no pequeña medida, otros en cambio parcialmente, según el caso. La eternidad contiene en sí misma y en un instante el pasado, el presente y el futuro; sin embargo, la verdad es más capaz de reunir sus propias semillas que la eternidad, aunque estén sembradas en tierra extranjera. En efecto, encontraríamos numerosísimas opiniones en las escuelas (aquellas que no están enteramente embotadas ni tienen amputado el orden natural, como el harén de mujeres que suprime la razón del varón), aunque parezca que son diferentes por otras cosas, sin embargo confiesan pertenecer a la misma familia y tener toda la verdad. Forman un único todo como miembro, como parte, como especie, como género. De igual manera, la cuerda más alta [de la lira] se opone a la más baja, pero de ambas resulta una única armonía musical; y como el número par es diferente del impar, y sin embargo ambos son necesarios en la aritmética; lo mismo que han sido concebidos en la geometría el círculo, el triángulo, el cuadrado y el resto de las diferentes figuras. También en el universo las partes todas, aunque difieran unas de otras, conservan entre sí una relación respecto al todo. Así también, tanto la filosofía bárbara como la griega constituyen un fragmento de la verdad eterna, no la del mito de Dioniso, sino la de la teología del eterno Logos. Mas quien reúne de nuevo lo que se ha diseminado y reconstruye la unidad podrá contemplar con seguridad al Logos, a la Verdad.

Está escrito en el Eclesiastés: He crecido en sabiduría más que todos los que han nacido antes que yo en Jerusalén; mi corazón conoce muchas cosas: sabiduría y gnosis, porque conoce las parábolas y la ciencia. Pues también eso es voluntad del Espíritu, puesto que en la abundancia de la sabiduría está la abundancia de la gnosis. [1] Quien es versado en toda clase de sabiduría, ése será gnóstico con pleno derecho. También está escrito: La ventaja de la gnosis de la sabiduría da vida al que la posee. [2] Y nuevamente, para consolidar aún más lo dicho, está la cita siguiente: Todo es accesible a los [hombres] inteligentes (y todo se refiere a lo griego y a lo bárbaro, pues lo uno sin lo otro no es todo), y es también recto para los que desean llevar consigo la inteligencia. Pereferid la educación y no la plata, y preferid la gnosis al oro acrisolado; preferid también la inteligencia al oro puro; porque la sabiduría vale más que las piedras preciosas, y no puede compararse a ella cuanto hay de codiciable. [3]"

San Clemente de Alejandría, "Stromata" I, 57.2-58.4





"He dicho también: «En el tiempo presente la religión cristiana es aquella cuyo conocimiento y práctica trae con toda seguridad y certeza la salvación»; esto lo dije según el nombre, no según la realidad misma que ese nombre significa. Porque la misma realidad, que se llama ahora religión cristiana, existía ya en los antiguos ni ha faltado nunca desde el origen del género humano hasta que vino el mismo Cristo en la carne, por quien la verdadera religión, que ya existía, comenzó a llamarse cristiana."

San Agustín de Hipona, "Retractaciones" I, 13.3





"Pero sabes, Señor, que no puede haber una gran multitud sin mucha diversidad y que casi todos los hombres se ven obligados a llevar una vida llena de tribulaciones y miserias y a estar sometidos a los reyes que gobiernan. Son pocos los que gozan del ocio necesario para que, en uso de su libertad, puedan profundizar en el conocimiento propio. Se dejan absorber por las muchas preocupaciones corporales y otras obligaciones, de modo que no pueden buscarte a Ti, Dios escondido. Por esta razón, pusiste al frente de tu pueblo a diferentes reyes y videntes, llamados profetas, la mayoría de los cuales en virtud de tu mandato han establecido en tu nombre el culto y las leyes e instruido al pueblo ignorante. Aceptaron estas leyes como si Tú mismo, Rey de reyes, hubieras hablado con ellos cara a cara, creyendo así que no era a ellos sino a Ti a quien escuchaban. Enviaste a diversas naciones diferentes profetas y maestros, según diferentes épocas. Ahora bien, es propio de la condición terrena del hombre defender como verdaderas las costumbres practicadas desde antiguo, que han pasado a ser consideradas como parte de la naturaleza. Esta es la razón de que sobrevengan no pocas disensiones cuando cada comunidad prefiere su propia fe a la ajena.

Acude en nuestra ayuda, pues sólo Tú tienes poder. Por Ti, el único a quien se venera en todo aquello que todos parecen adorar, es por quien se mantiene esta rivalidad. En todo lo que cada uno parece apetecer no apetece otra cosa sino el bien, que eres Tú, y ninguna otra cosa busca en su esfuerzo intelectual sino lo verdadero, que eres Tú. ¿Qué busca el viviente, sino vivir y el existente, sino ser? Por tanto, Tú que das la vida y el ser, eres el que pareces ser buscado de modo diferente por las diversas religiones y nombrado con diferentes nombres, pues permaneces para todos desconocido e inefable en tu verdadero ser. Tú, poder infinito, no eres sin embargo nada de lo que creaste, ni puede la criatura comprender tu infinitud, pues no hay porporción alguna de lo finito a lo infinito. Tú, omnipotente Dios, invisible a toda inteligencia, puedes hacerte visible a quien quieres, de modo que puedas ser comprendido. No permanezcas oculto más tiempo, Señor; sé propicio y muestra tu rostro, para que se salven todos los pueblos y no puedan ya olvidar la fuente de la vida y su dulzura apenas pregunstada. Porque sólo te abandona quien te ignora.

Si te dignas actuar así, cesarán las guerras, el odio y todo mal y todos conocerán que no hay más que una sola religión en la diversidad de ritos."

Nicolás de Cusa, "La paz de la fe" I, 4-6








[1] Qo. 1, 16-18.
[2] Qo. 7, 12.
[3] Pr. 8, 9-11.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El eterno nacimiento del Niño divino

"Cuando Dios yacía oculto en el seno de una virgen, entonces el punto contuvo al círculo."

"Dices que lo grande no puede estar en lo pequeño, que al cielo no se lo incluye en el punto de la tierra. Ven, ve al Niño de la Virgen: verás en la cuna descansar el cielo, y la tierra, y cien mundos."

Angelus Silesius

"El gran misterio de la encarnación, siempre queda como tal; no sólo en el sentido que se manifiesta en la medida de la capacidad de los que son por Él salvados, y por tanto, respecto de esto es más lo que todavía no se ha visto de lo que ha sido manifestado; pero también porque lo que ha sido revelado queda todavía del todo escondido y de ningún modo se conoce como es. Que no parezca extraño lo que digo. En efecto, siendo Dios más allá de la esencia y trascendiendo también cualquier sobresubstanciación, cuando quiso venir en una esencia, entró en ella de modo de trascender la esencia. Por tanto, si bien trascendiendo al hombre, en su amor por el hombre se ha hecho verdaderamente hombre tomando la sustancia humana, pero el modo en que se hizo hombre queda absolutamente sin revelar porque, precisamente, se ha vuelto hombre trascendiendo al hombre."

San Máximo el Confesor


 
 
En la misteriosa oscuridad de la gruta, en el centro la montaña cósmica, en el punto invisible desde donde se eleva el Eje del mundo, en el silencio de la noche que concentra todas las palabras, cobijado por los brazos de la Madre Santa, revestido por un resplandor supraluminoso que extasía a los Serafines en un canto de amor, en el tiempo eterno, en el instante primero, como en el principio, ahora y siempre, el Niño divino reposa sereno, con la inaprehensible dignidad del Rey. Las jerarquías angélicas se deslumbran, se estremecen y se inclinan reverentes ante el espectáculo sublime, ante el misterio inconcebible: el mundo es contemplado nuevamente por los ojos del Hombre Universal.





¡Felicidades!




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